
La National Geographic Society ha co-patrocinado la restauración y traducción de un antiguo texto escrito en copto y ha preparado una serie de productos comerciales sobre este “evangelio perdido” o “evangelio de Judas”, como ha sido bautizado. La "National Geographic" anunció el hallazgo en una rueda de prensa de la que se hicieron eco en primera página los diarios más importantes del mundo (ver The New York Times , 7 de abril). Algunos titulares de prensa ofrecen una idea del tono con que se acogió el descubrimiento: “Judas, traidor por obediencia”; “El papiro que rehabilita a Judas”; “Judas traicionó por amor”...
El papiro ha sido fechado por los expertos en torno al año 300, aunque es copia de uno anterior escrito en griego al menos un siglo antes. Fue descubierto en Egipto en 1978, estuvo mucho tiempo en una caja fuerte y luego necesitó cinco años de paciente trabajo de recomposición, pues estaba deshecho en infinidad de fragmentos (aún así, se trata de un texto parcial de 66 páginas). Por lo que se puede deducir, el contenido era conocido desde hace siglos, ya que lo menciona San Ireneo en el año 180, calificándolo de herético. (Curiosamente, el material distribuido por "National Geographic" no cita a S. Ireneo).
Tanto en la presentación como en las reseñas de prensa se ha repetido que el papiro es “auténtico”. Se juega con el equívoco de pensar que es “autentico de Judas”. En realidad, lo que se afirma es que “ha sido autentificado como un trabajo genuino de antigua literatura cristiana apócrifa”. La versión original del manuscrito está redactada como muy pronto un siglo después de la trágica muerte del apóstol. En todo caso, un texto puede ser auténticamente antiguo y su contenido auténticamente falso (es decir, contar mentiras). Esto es lo que siempre se ha pensado de este “evangelio” de Judas: el texto resulta interesante desde el punto de vista histórico porque ayuda a comprender precisamente cómo era la propaganda gnóstica, según la cual la salvación depende de los conocimientos secretos que Jesús impartió especialmente a Judas. (Ver en Wikipedia la voz gnosticismo).
Lo más significativo de este episodio, desde mi punto de vista, es la fascinación que produce en nuestra época todo lo que ponga en tela de juício los orígenes históricos del cristianismo. Y eso, a pesar de que las teorías o conjeturas acaben siendo pintorescas (como muestra “El Código Da Vinci”). Es un gusto por lo oculto ya ridiculizado por Umberto Eco. Con la Semana Santa a las puertas y con los productos que irá sacando poco a poco la "National Geographic" (documental tv, DVD, reportaje en la revista, libros...) , todo parece indicar que este nuevo Judas nos acompañará todavía por un tiempo.
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